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Tormentas Solares o Tormentas Geomagnéticas: un verdadero peligro global

Mucho se ha hablado en los mass media de las conocidas tormentas solares, tratando el asunto como algo alarmista o en algunos casos como algo meramente anecdótico. En este artículo trataré de reunir información sobre los efectos de las tormentas solares sobre las personas y sobre nuestro actual mundo tecnológico. Asimismo abordaré las consecuencias más que probables del impacto de una o varias tormentas solares de categoría X sobre la tierra y el impacto sobre nuestra actual civilización.

¿Qué es una tormenta solar o una tormenta geomagnética?

Una tormenta solar o una tormenta geomagnética es una perturbación temporal de la magnetosfera terrestre. Las tormentas geomagnéticas están asociadas a la eyección de masa coronal del sol o CME. Las tormentas magnéticas tienen una duración de 24 a 48 horas, aunque su duración puede prologarse durante varios días seguidos. Actualmente no hay forma exacta de calcular el tiempo estimado de la llegada de una tormenta solar procedente del sol hasta su llegada a la tierra, así que los científicos y los astrónomos solo manejan datos aproximados inexactos; se han dado casos en los que se calculó la llegada de una tormenta solar a la tierra y luego se descubrió que impactó sobre la ionosfera terrestre ocho horas antes de lo previsto.

Etapas de una tormenta geomagnética:

1ª etapa – Erupción solar:

Tarda solamente 8 minutos en llegar a la tierra. La radiación electromagnética es capaz de interrumpir las comunicaciones. La erupción solar expande la atmósfera hasta alcanzar las órbitas de los satélites, alterando sus órbitas y provocando su caída a la superficie de la Tierra.

2ª etapa – Tormenta de Radiación:

Un bombardeo de radiación que puede quemar los circuitos eléctricos y dañar a las personas expuestas; aun cuando la atmósfera y la magnetósfera actúan a modo de escudo para evitar este tipo de efectos.

3ª etapa – Eyección de Masa Coronal (en inglés CME):

Esta es la onda más peligrosa ya que, en el caso de estar orientada hacia el sur, daña los satélites, todos los transformadores eléctricos por los que pase electricidad y las comunicaciones en todo el planeta. Si está orientada al norte, rebotará en la magnetosfera.

Las Tres categorías de las tormentas geomagnéticas:

Categoría 3, Tormentas Geomagnéticas de tipo C, Peligro Bajo.

Categoría 2, Tormentas Geomagnéticas de tipo M, Peligro Medio.

Categoría 1, Tormentas Geomagnéticas de tipo X, Peligro Alto. Son las más fuertes y las más peligrosas de todas. Tardan en llegar a la magnetosfera terrestre entre 24 y 48 horas. Las tormentas geomagnéticas de este tipo provocan acontecimientos que pueden desencadenar en el todo el planeta cosas tales como:

  • Apagones masivos en la redes de suministro eléctrico.
  • Destrucción por sobrecarga de generadores eléctricos, centrales y estaciones eléctricas.
  • Incendios posteriores derivados de la sobrecarga de aparatos electrónicos y transformadores eléctricos.
  • Graves problemas de refrigeración y enfriado de los núcleos de las centrales nucleares.
  • Inutilización de todo aparato con circuitos integrados incluidos los aparatos electrónicos apagados.
  • Caída de satélites artificiales.
  • Interrupción de la navegación por GPS.
  • Interrupción de las comunicaciones de radio y de tv.
  • Efectos físicos negativos de diverso tipo sobre los seres vivos.

Referencias cercanas en el tiempo: La tormenta solar de clase X del año 1859

Ahora que más o menos hemos aclarado ciertos puntos básicos sobre las tormentas solares nos centraremos en el antecedente más próximo en el tiempo de una tormenta solar de tipo X producida en el año 1859. Es la tormenta solar más potente de la que se tenga conocimiento y originó auroras boreales que llegaron hasta el sur del Caribe. Los primeros datos apuntan en que se originó en 28 de Agosto de 1859 cuando por toda Norte América se vieron auroras boreales. Se vieron intensas cortinas de luz, desde Maine hasta Florida.

Incluso en Cuba los capitanes de barco registraron en los cuadernos de bitácora la aparición de luces cobrizas cerca del zenit. Se observaron auroras en zonas de baja latitud, como Roma, Madrid, La Habana y las islas Hawái, entre otras. Su pico de máxima intensidad se produjo el 1 y el 2 de septiembre, y provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y América del Norte e incendios posteriores. En aquella época los cables del telégrafo, invento que había empezado a funcionar en 1843 en los Estados Unidos, sufrieron cortes y cortocircuitos que provocaron numerosos incendios, tanto en Europa como en Norteamérica.

Dicho en otras palabras: la tormenta geomagnética del año producida el 28 de agosto de 1859 se quemaron literalmente los aparatos electrónicos de la época, -que por suerte solo fueron las líneas de telégrafo a nivel mundial- ocasionó incendios y provocó auroras boreales hasta latitudes tan distantes como el Caribe, pero imaginen las catastróficas consecuencias si se hubiera producido a la fecha de hoy en día…

Evento Carrington 1859
Evento Carrington 1859

Drogadictos Tecnológicos: Nuestra preocupante y peligrosa dependencia de la energía eléctrica, la tecnología y su relación con las tormentas solares de categoría 3

Admitámoslo: Los seres humanos del siglo 21 somos drogadictos tecnológicos. Dependemos excesivamente de la tecnología y del continuo abastecimiento de energía eléctrica, sin la cual fallarían los pilares básicos de nuestra civilización. Vivimos en un mundo controlado por máquinas electrónicas avanzadas: potentes ordenadores controlan las comunicaciones, el tráfico rodado, el flujo de datos de todo tipo, las centrales nucleares, la navegación marítima, nuestros datos personales y bancarios e incluso los historiales médicos de algunos pacientes.

Dependemos excesivamente de máquinas que a su vez dependen de otras máquinas para su funcionamiento correcto y efectivo: las centrales nucleares por ejemplo, dependen de ordenadores y paneles electrónicos conectados a la red eléctrica. Si la red de suministro eléctrico fallase a causa de una tormenta solar de Categoría 3 o Clase X, la central nuclear se vería en serios apuros y estaría obligada a activar los generadores de emergencia que en el mejor de los casos acumulan en baterías una reserva eléctrica de 8 horas de duración o funcionan a base de combustibles fósiles como gasoil o gasolina. El gran problema estaría en como enfriar el núcleo de la central nuclear una vez que haya fallado la red general de suministro eléctrico que abastece la central nuclear y permite su normal funcionamiento sin una fusión del núcleo.

Pasadas las 8 horas que permiten funcionar los generadores de emergencia o los acumuladores eléctricos de la central nuclear, la planta nuclear pasaría a estar en «Modo Fukushima» y se produciría casi con total seguridad una fusión del núcleo, probablemente producida del colapso de las comunicaciones por carretera: ¿cómo se abastece un generador de emergencia que depende del gasoil o la gasolina si los transportes por carretera están colapsados? ¿Cómo se transporta a tiempo un camión cisterna con combustible para el generador de emergencia de la central nuclear si los nudos de comunicaciones por tierra están colapsados o ha habido accidentes de tráfico en varios puntos?

En el mejor de los casos sería casi una odisea conseguirlo, porque el transporte de combustible debería ir custodiado por un convoy policial o militar que despejase rápidamente los tramos de carretera con accidentes de tráfico o evitase el asalto al camión cisterna cargado con combustible. Dije asaltado, si, ¿porque cuanto creen ustedes que tardaría la población civil en dedicarse a los saqueos para avituallarse con víveres, agua potable, velas, linternas y combustible para la calefacción, el coche o el funcionamiento de pequeños generadores de emergencia? Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes.

Dependencia eléctrica: un peligro demasiado grande como para ser solucionado

Como ya dije con anterioridad dependemos de máquinas que a su vez depende de otras máquinas, y estas a su vez están conectadas a la red eléctrica general para poder funcionar. Sin suministro eléctrico no funcionaría casi nada: no habría agua potable debido a que las plantas eléctricas de las estaciones de bombeo o de las purificadoras de agua se pararían, no habría luz para poder ver y hacer funcionar aparatos eléctricos como frigoríficos, ordenadores, estaciones de control de todo tipo, equipos de hospitales o las mismas bombas de bombeo de las gasolineras.

Además tenemos el problema añadido de que los generadores eléctricos de las estaciones o subestaciones eléctricas son casi imposibles de reemplazar: apenas hay generadores eléctricos de repuesto o se necesitarían varios meses para fabricar nuevos generadores eléctricos. Quizás para usted no suponga mucho problema que su frigorífico deje de funcionar temporalmente unas cuantas horas, pero imagine que deja de hacerlo por dos días seguidos, usted tendría que tirar casi toda la comida del frigorífico.

Ahora imagine los problemas que se producirían en un hospital con sus sistemas eléctricos fritos por una tormenta solar de Clase X, imagine a los pacientes con diálisis, a las intervenciones en quirófano sin luz, o en el mejor de los casos con el generador de emergencia del hospital; o simplemente imagine que haría la gente cuando no pudiera sacar gasolina de las gasolineras ya que las bombas de bombeo que hacen salir el combustible se hayan quedado inoperativas…

Recreacción de una tormenta solar
Recreacción de una tormenta solar

Riesgos ocultados deliberadamente: el fin de la sociedad actual por las tormentas solares de Clase X y la ocultación de los gobiernos, la comunidad científica y los mass media

A estas alturas supongo que usted estará informado de diversos apagones eléctricos en países tan distantes como EEUU, México, Chile, pero lo que los mass media oficiales no le van a contar, ni tampoco su respectivo gobierno va a contarle, es que estos apagones están ocasionados por las tormentas solares y que son encubiertos y tapados bajo la forma de «fallos técnicos», «sobrecargas por tormentas» o simples «fallos de operarios».

Todo esto en su mayoría es falso, y solo son tapaderas para no alarmar a la población civil de que actualmente estamos sufriendo los efectos de tormentas solares de diversa clase, probablemente de Clase M y alguna de Clase X que han afectado a ciertos países. Sospechosamente la mayoría de estos apagones «accidentales» ha coincidido con los efectos de tormentas solares sobre la tierra, pero esto es algo que ningún gobierno de ningún país ni ningún mass media de relevancia va a contarle a usted; simplemente el asunto es demasiado gordo para que la población civil lo asuma sin entran en modo de pánico y se arme la de Dios, así que es más fácil tapar el asunto y no hablar sobre las causas de los apagones o simplemente achacarlas a fallos humanos o eventos atmosféricos.

Asimismo puede que el accidente en una central nuclear francesa, también esté relacionado con tormentas solares. Se informó de que el accidente produjo una explosión que posteriormente produjo un incendio, pero ningún medio de información oficial llegó a aclarar las causas de la explosión, simplemente se dijo que fue en un horno de tratamiento de desechos y zanjaron el asunto rápidamente sin dar más información sobre el origen o las causas de la explosión. Si admitimos por cierta la hipótesis de que estamos sufriendo los efectos de tormentas solares y de que los gobiernos del mundo y los medios de «información» están tapando el asunto para que esto no derive en un escenario caótico, imagine lo que pasará el día en que no puedan tapar el muerto porque las pruebas sean demasiado claras como para guardarlas debajo de la alfombra o enmascararlas bajo seudónimos de «accidentes».

Imagine que un día sufrimos una tormenta solar de tipo X con unos efectos iguales o peores a la tormenta solar de 1859, el asunto no podría taparse ni maquillarse, o el maquillaje a lo sumo duraría unas cuantas horas o como mucho un día o dos, luego sería el caos total: gente comprando compulsivamente comida, agua embotellada, velas, linternas, medicamentos e intentando hacerse con el máximo de combustible posible: gasolina, gasoil, queroseno, bombonas de butano y todo cuanto pillasen de por medio.

Los gobiernos intentarían controlar la situación en vano, harían «llamamientos a la calma», asegurarían y jurarían que todo está bajo control y que nadie quedará desabastecido, pero… ¿Cómo hacerles caso después de varios días sin suministro eléctrico o con montones de trastos tecnológicos esparcidos por doquier con los circuitos integrados fritos por la tormenta solar, incluidos el marcapasos de su vecino? Imposible mantener la calma en tal situación o confiar en papá estado.

Quizás un día el mundo actual acabe repentinamente anunciado con anterioridad con auroras boreales en diversos países. Cuando usted vea esta clase de fenómenos totalmente inusuales en los cielos, más vale que eche a correr y se deshaga de todo trasto electrónico que lleve encima, como teléfonos móviles o relojes digitales que podrían darle descargas eléctricas o provocarle quemaduras de diverso tipo.

En España tenemos la desgracia de que no se están tomando NINGUNA CLASE DE MEDIDAS, ante eventos de este tipo. Reino Unido ya se está preparando, Estados Unidos también, incluso Australia, sin embargo aquí los lumbreras de turno nos dicen con total y descarado desparpajo, que no tienen ninguna clase de medida prevista y mucho menos un plan de acción listo para cuando empiecen a producirse en cadena fallos de suministro eléctrico o vuele en pedazos alguna central nuclear situada en tierras españolas. Así que los españoles de a pie volveremos a la edad media directamente o nos pondremos en «apocalipsis» en lo que será el sálvese quien pueda.

Fuente: (apocalipticus.over-blog.es)

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