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Tercer ingreso de Pauline Cafferkey, la enfermera británica que superó el ébola

La enfermera escocesa Pauline Cafferkey, de 40 años, continúa con su lucha contra las secuelas del ébola, cuyo virus contrajo a finales de 2014, cuando acudió como voluntaria a Sierra Leona. Hoy martes ha vuelto a ser ingresada en el Royal Free Hospital de Londres, el centro de referencia contra la enfermedad en el Reino Unido, donde ya se temió por su vida en dos ocasiones anteriores. Cafferkey fue trasladada desde un hospital de Glasgow a Londres a bordo de un avión Hércules, especialmente aislado y acondicionado.

Según el comunicado del Free Hospital, ha sido internada «debido a complicaciones de última hora por su infección previa por el virus del Ébola». Es su tercera recaída.

Su primer ingreso fue en enero de 2015. El pasado octubre recayó, con una extraña complicación que le provocó una meningitis. Durante unos días se temió seriamente por su vida, pero logró recuperarse. Michael Jacobs, el médico que la trató, explicó entonces que el virus original que se contagió en África seguía dentro de su cerebro, a un nivel muy bajo, y emergió causándole la meningitis.

«Realmente es una situación sin precedentes», reconoció. El caso causó el asombro de la comunidad científica y obligó a controlar a más de cuarenta personas a las que Pauline trataba en su vida cotidiana. Dando por hecho que estaba plenamente curada, en marzo se había reincorporado a su trabajo como enfermera en un ambulatorio escocés del servicio nacional de salud.

En el hospital Royal Free de Londres fue tratada entonces con el fármaco experimental GS5734, de la compañía estadounidense Gilead Sciences, aunque no hay todavía pruebas concluyentes de que contribuyese a su restablecimiento. La enfermera dio las gracias de una manera efusiva cuando superó su segundo ingreso: «Estaré por siempre agradecida por los asombrosos cuidados que he recibido en el Hospital Royal Free y en la sanidad pública. Por segunda vez han trabajado de forma increíblemente dura para ayudarme. Me siento muy feliz de estar viva».

Pauline Cafferkey viajó como voluntaria a Sierra Leona en pleno pico de la epidemia, en noviembre de 2014, y se convirtió en el primer ciudadano británico contagiado de ébola. El brote de la enfermedad ha matado a 11.300 personas en Sierra Leona, Guinea y Liberia, según la OMS.

Pauline Cafferkey ébola

La enfermera recibió tras su primer ingreso recibió uno de los premios Orgullo de Gran Bretaña. Se premiaba su labor humanitaria en África, donde se jugó la vida por ayudar a los demás, y fue recibida por Samantha Cameron junto a los otros galardonados en el Número 10 de Downing Street.

Aquel día comentó que padecía dolores de articulaciones y problemas de tiroides y que se encontraba cansada, pero se lo tomaba con humor y bromeó diciendo que esas molestias le hacían «parecer más vieja» que los otros dos supervivientes británicos del ébola, que no arrastran secuelas.

(Fuente: abc.es)

 

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