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La segunda ‘bóveda del fin del mundo’ reúne la información más relevante de la historia

En 2008, el Gobierno de Noruega, junto a la Alianza para la Diversidad Global de los Cultivos Global Crop Diveristy Trust, lanzaba la primera ‘bóveda del juicio final’, una cúpula excavada a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra de arenisca con capacidad para almacenar 2.000 millones de semillas, equivalente a 4,5 millones de muestras.

El objetivo de esta bóveda situada cerca de Longyearbyen, en una isla del archipiélago noruego de Svalbard, es el de proteger a estas semillas ante un hipotético ‘fin del mundo’ para poder crear vida a partir de ellas tras la desertización.

La cúpula es resistente a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel de mar. Las semillas son almacenadas a 18 grados bajo cero y empaquetadas en contenedores de aluminio de cuatro capas y tan solo serán extraídas en caso de que todas las fuentes de semillas de ese tipo hayan sido destruidas o se hayan agotado. Nueve años más tarde, esta bóveda deja de ser la única sobre la superficie de Longyearbyen.

Así es la segunda bóveda del ‘fin del mundo’

El 27 de marzo, la compañía nórdica Piql presentaba la segunda bóveda del ‘fin del mundo’, que en esta ocasión hará la función de un archivo digital para los datos de todo el mundo. En esta segunda cúpula, que se situará en la misma montaña que la primera, se guardará la información más importante y relevante de nuestra historia para que, en caso de un hipotético fin del mundo, se pueda recuperar todos estos archivos.

Esta especie de biblioteca subterránea, que ha sido bautizada como Arctic World Archive, estará abierta a todos aquellos gobiernos e instituciones interesadas en almacenar su información. El objetivo de Piql es que la información que llegue a la segunda ‘bóveda del fin del mundo’ pueda guardarse durante mil años.

boveda fin mundo - La segunda 'bóveda del fin del mundo' reúne la información más relevante de la historia

La información se guarda en películas fotosensibles

Desde Piql han asegurado que la información que forme parte del Arctic World Archive, situado en el interior de una antigua mina abandonada, se guardará en una película fotosensible ya que es «una opción mucho más segura» que cualquier otra digitalizada.

«Creemos que podemos guardar los datos utilizando nuestra tecnología durante un total de 1.000 años. Para ello se conservan los datos digitales escritos en películas fotosensibles. En realidad, lo que hacemos es escribir los datos como enormes códigos QR en películas», han asegurado desde la compañía.

Algunos gobiernos, como es el caso del de México y Brasil, ya han enviado sus Archivos Nacionales al Arctic World Archive: «Contamos con diferentes tipos documentos, como, por ejemplo, la Constitución brasileña. En lo que respecta a México, contamos con documentos importantes, incluso del período inca, que es una memoria histórica muy importante».

(Fuente: cadenaser.com)

 

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