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Rusia está encubriendo un accidente nuclear ocurrido en otoño de 2017

Un estudio investiga el escape producido cerca de los Urales del Sur, pero que aún no ha sido reclamado por ningún país

En septiembre de 2017, 176 estaciones de medición de radiactividad de 29 países, incluida Europa Central y Oriental, Asia, la Península Arábiga e incluso El Caribe detectaron altos niveles de rutenio-106. Se trata de una nube que cruzó nuestro continente sin que ningún país informara de incidentes en alguna planta nuclear, a pesar de ser el evento más grave registrado desde Fukushima. Ahora, dos años después, un equipo formado por 70 científicos europeos ha analizado las más de 1.300 mediciones que se realizaron aquellos días para determinar de dónde procedió aquella misteriosa nube tóxica.

El estudio publicado esta semana en PNAs ha determinado que, a pesar de ser un evento inusual, no supuso riesgo para la salud humana en Europa. Además, señalan su origen en algún sitio en los Montes Urales del Sur y que no fue fruto del accidente de un reactor, sino de una planta de reprocesamiento de combustible nuclear (estas centrales recuperan los productos aún aprovechables en la fisión para volverlos a utilizar, sobre todo en armamento). La polémica instalación nuclear rusa de Majak, que ya sufrió un grave incidente de este tipo en los años 50, reúne estos dos aspectos.

Un tipo de escape inusual

«Medimos el rutenio-106 radioactivo. El cálculo indica la mayor liberación singular de radioactividad de una planta de reprocesamiento civil», explica en un comunicado Georg Steinhauser, de la Universidad de Hannover (quien está estrechamente asociado con el Instituto Atómico). Los niveles máximos medidos aquellos días fueron de 176 milibecquerels por metro cúbico de aire, 100 veces más altos que las concentraciones totales alcanzadas en Europa después del incidente de Fukushima. La vida media del isótopo radiactivo es de 374 días.

Este tipo de escape -que no llegó a alcanzar España– es muy inusual. El hecho de que no se midieran otras sustancias radiactivas diferentes al rutenio es una clara indicación, según los investigadores, de que la fuente debió haber sido una planta de reprocesamiento nuclear como la de Majak. De hecho, ya se apuntó a estas instalaciones en 2018, pero el Gobierno ruso negó que hubiera habido algún incidente, y se señaló como posible causa la explosión de un satélite. El nuevo estudio niega esta hipótesis.

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Macabro aniversario

Los investigadores creen que el evento se produjo el 25 de septiembre de 2017, sobre las 6 de la tarde hora local, y el 26 de septiembre a mediodía, lo que coincide casi exactamente con el incidente que se produjo el 29 de septiembre de 1957. En ese momento, un tanque que contenía desechos líquidos de la producción de plutonio explotó, causando una contaminación masiva del área. Al menos 200 personas murieron debido a la radiación, 10.000 personas fueron evacuadas de sus casas, y 470.000 personas estuvieron expuestas a la radiación.

«Esta vez, sin embargo, fue un escape que terminó muy rápidamente», asegura Steinhauser, que explica que ambos accidentes duraron varios días, al contrario de lo ocurrido en Majak, que se originó «de forma repentina». «Pudimos demostrar que el accidente ocurrió en el reprocesamiento de elementos de combustible gastado, en una etapa muy avanzada, poco antes del final de la cadena de proceso. Aunque actualmente no hay una declaración oficial, tenemos una muy buena idea de lo que podría haber ocurrido».

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