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Olas erráticas e impredecibles amenazan a la costa de California: ¿Qué está pasando?

De acuerdo con el pronóstico, "olas erráticas e impredecibles" de hasta nueve metros de altura se prolongarán durante todo este miércoles antes de "disminuir gradualmente" hacia el jueves.

A finales de la semana pasada, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos alertó de la presencia de olas de entre cinco y seis metros de altura a lo largo de toda la costa de California. La amenaza sigue vigente y los vientos ciclónicos que bajan desde Alaska continúan provocando enormes ondas marinas prolongadas y poderosas.

El fenómeno pone actualmente en riesgo la zona costera comprendida desde el sur del estado de Washington hasta el centro de California, siendo hasta el momento el área de la bahía de San Francisco una de las más afectadas. De acuerdo con los pronósticos, se esperan “olas erráticas e impredecibles” de hasta nueve metros de altura que se prolongarán todo este miércoles antes de “disminuir gradualmente” hacia el jueves. Las autoridades continúan aconsejando a surfistas, nadadores y a la población en general mantenerse alejados del océano por el alto riesgo de muerte que genera la tormenta.

La causa

Marshall Shepherd, director del programa de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Georgia (EE.UU.), afirma que el violento oleaje es producto de un “sistema de baja presión” —vientos fuertes y presión atmosférica más baja que la del aire circundante— que se centra en el golfo de Alaska.

Según explica Shepherd en un artículo para Forbes, en el hemisferio norte el viento gira en sentido antihorario alrededor de estos sistemas, pero debido a la particular ubicación de este sistema en concreto, sus vientos generan enormes olas a lo largo de cientos de kilómetros antes de hacerlos embestir contra la costa oeste norteamericana. Estas olas pueden crecer varios metros de altura de manera similar a las de un tsunami, aunque se mueven de forma circular y forman una cresta distintiva.

El científico advierte que el peligro que trae consigo este escenario va más allá de únicamente evitar las actividades recreativas o deportivas. El simple hecho de acercarse al agua, a rocas, embarcaderos o playas, puede conllevar un grave riesgo, ya que cualquier persona podría ser arrastrada por una ola hacia el turbulento mar, donde un “agua fría y áspera” puede desencadenar un paro cardíaco o jadeos reflejos involuntarios que llevan al ahogamiento.

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