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Un mismo fenómeno explica los incendios de Australia y la plaga de langostas en África

Conocido como el 'Niño Indio', el dipolo del océano indico está castigando con especial fuerza al sureste del planeta y esto ha ayudado a que se generen situaciones extremas

Australia lleva meses viviendo una de las peores temporadas de incendios que ha conocido la isla. Sus bosques arden sin que los bomberos puedan hacer mucho para parar al fuego. Mientras tanto, en el cuerno de África varios países observan, angustiados, cómo las langostas destrozan sus cultivos y los acercan a la hambruna en una de las peores plagas de estos insectos en las últimas décadas (la peor en Somalia y Etiopia en los últimos 25 años y la peor en Kenia en siete décadas). En principio más de 10.000 kilómetros separan ambas partes del planeta, pero las catástrofes que viven tienen más en común de lo que cabría imaginar.

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Obviamente coinciden en que se trata de dos catástrofes naturales que muestran la fuerza del planeta, pero no es casualidad que los dos casos se hayan dado casi a la vez y con esta virulencia. Hay un factor clave que en esta temporada está machacando todo el sudeste del planeta, y así lo explican los expertos: el conocido como ‘Niño Indio’ o dipolo del océano índico. Un fenómeno meteorológico que, básicamente, está produciendo lluvias torrenciales en África y sequía extrema en Australia.

Es probable que no hayas oído hablar antes de este fenómeno, pero a grandes rasgos se trata de una oscilación irregular de las temperaturas superficiales del Océano Índico donde la parte occidental se vuelve más tibia o más fría, que la parte oriental. Se trata de una situación meteorológica detectada hace relativamente poco tiempo (los investigadores dieron con ella en 1999) y dependiendo del momento puede afectar de una forma u otra a las distintas costas que baña el océano. En fase negativa seca el lado africano y riega el australiano, en el caso de una fase positiva, que es a la que nos enfrentamos este año, ocurre todo lo contrario.

Es decir, que las sequías en Australia que alimentan los incendios y las lluvias que han ayudado a la proliferación de las langostas en el cuerno de África se deben, en buena parte, a este fenómeno. Decimos en parte porque, obviamente, hay otros factores que hacen que se estén viviendo en estas zonas algunas de las situaciones más extremas que recuerdan.

Todo empeora con el cambio climático

El cambio climático, como no podría ser de otra forma, tiene impacto en todo esto y se ve en que esta fase positiva del ‘Niño indio’ es extremadamente fuerte, como recuerda la experta Mar Gómez tanto en su Twitter como en un post publicado en la web de meteorología ElTiempo.es. En las zonas que hemos comentado se están cumpliendo récords con cifras que hacía décadas que no se veían.

Las lluvias en el oriente africano entre octubre y noviembre superaron en un 300% el promedio en toda la región creando una situación perfecta para la explosión de una bomba en forma de plaga de insectos. En diciembre Australia marcaba un nuevo récord de temperatura con 40,9 grados centígrados. Según explican en la BBC, el ‘Niño Indio’ de esta temporada es el más extremo en las últimas seis décadas y esto podría ir a peor.

Los efectos del dipolo podrían empeorar debido al cambio climático, pues se pronostica que los fenómenos como este se volverán más comunes en el futuro a medida que aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero. Un grupo de científicos pronosticó en 2014 que, si todo seguía progresando como hasta ahora, la frecuencia de eventos dipolos positivos extremos aumentaría de uno cada 17 años a uno cada 6.

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