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Una cúpula sobre ruedas cubre el desastre de Chernóbil

Los ingenieros han finalizado la construcción de la nueva cúpula protectora en forma de arco para el reactor 4 de Chernóbil. La estructura, de 165 metros con una altura de 110 metros y con un peso 36.200 toneladas, servirá para evitar que salga a la atmósfera más radiactividad.

Según explica a EL MUNDO Yulia Marusich, especialista de la central de Chernóbil, toda el área de construcción fue descontaminada exhaustivamente antes de comenzar las obras, e incluso se sustituyó el suelo por otra superficie para evitar riesgos para los trabajadores«. La radiación en el interior «es unas 20 veces superior a la de Kiev», según Marusich. La estructura había sido dotada de unos railes para desplazarse hasta cubrir el viejo sarcófago. Un viaje corto pero delicado en medio de un fuerte viento y rodeado de la nieve habitual de cada invierno ucraniano. Es la estructura móvil más grande jamás construida.

En 2015 las empresas francesas Bouygues y Vinci finalizaron la preinstalación del arco del sarcófago para la central de Chernóbil. Después fue desmontado y enviado a la planta nuclear. A la ceremonia de hoy acudieron entre otros el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, y el antiguo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) Hans Blix. «Muchos dudaron, muchos no creyeron, pero lo hemos hecho», dijo el líder ucraniano.

La altura del nuevo sarcófago es equivalente a la de un edificio de 30 pisos y pesa cinco veces más que la Torre Eiffel. La construcción necesita un sistema de ventilación de alta tecnología y un sistema de control de temperatura y de nivel de humedad. Está diseñado para soportar incendios, terremotos y temperaturas extremas de -40 a o +40 grados

El accidente en la central de Chernóbil, situada a doce kilómetros de la localidad homónima en la orilla derecha del río Pripiat, se produjo el 26 de abril de 1986. Explotó el reactor número cuatro de la planta, desatando una catástrofe que provocó la contaminación radiactiva de un área de cerca de 60.000 kilómetros cuadrados en donde vivían más de tres millones de personas. Entonces se cubrió la planta, pero este caparazón había quedado caduco y era necesario colocar uno nuevo porque amenazaba con hundirse. En el año 1999, se realizaron las primeras obras para reforzarlo, y éstas se repitieron durante la primera mitad de los 2000.

Desastre Chernóbil

Para hacer frente a la obra se creó un fondo gestionado por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), y las obras comenzaron en 2012. Según el BERD, la construcción de la cúpula ascendió a 1.500 millones de euros, aunque la suma de todo el recinto de confinamiento alcanzó los 2.100 millones de euros. Ante la imposibilidad de Ucrania para hacer frente a semejante gasto, los gobiernos europeos y el riesgo de Chernobyl para todo el continente. Por su parte, la Comisión Europea asumió casi un tercio del coste de la construcción.

«Completamos el cierre el domingo a las 17.30, concluyendo una etapa muy larga», informó el director del consorcio Novarka, Nicolas Caille. La nueva cubierta cuenta con una esperanza de vida de al menos 100 años e incluye equipamientos para las futuras operaciones de desmantelamiento del reactor.

La bóveda está cubierta con un revestimiento especial que protegerá el viejo sarcófago de agentes externos. Su construcción ha servido para revitalizar la economía de la zona. Más de 10.000 personas han trabajado en su construcción, aunque siempre en períodos no superiores a dos semanas para no estar demasiado expuestas la radiación.

La central de Chernóbil, situada a 120 kilómetros al norte de Kiev, fue clausurada en 2000, catorce años después del accidente. Pero mientras las sustancias radiactivas de su interior no sean almacenadas de forma estable y segura, sigue siendo una amenaza.

Cupula desastre Chernóbil

EEUU y Ucrania firmaron en agosto un acuerdo de préstamo de 260 millones de dólares para la construcción de un almacén de residuos nucleares en la zona de Chernóbil. Está ubicado en la llamada ‘zona de exclusión’, un radio de 30 kilómetros en torno al lugar de la catástrofe de Chernóbil, una tierra de nadie donde hay un almacén temporal donde no se puede guardar los residuos nucleares durante mucho tiempo. Según la agencia rusa Sputnik, los ucranianos pagan a Rusia cada año alrededor de 180 millones de dólares para que recoja, procese y almacene el combustible nuclear usado.

Según dijo el gobierno ucraniano este verano, inversores canadienses estudian construir centrales solares termoeléctricas y plantas de biocombustible en la zona de exclusión de Chernóbil. En la zona quedan instalaciones eléctricas como subestaciones de transformación, líneas de alta tensión y otras que podrían ser útiles en los proyectos de energías renovables. En el territorio restante, según estableció el Gobierno, se creará una reserva medioambiental que cumplirá las funciones de zona tapón para cerrar la zona.

(Fuente: elmundo.es)

 

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