¿Puede el volcán Agung enfriar el planeta?

El volcán, que se eleva unos 3.200 metros sobre el nivel del mar, ha despertado cincuenta y cuatro años después. La última vez que entró en erupción, en 1963, generó una auténtica catástrofe que dejó más de 1.500 víctimas mortales


Bali trata de recuperar la normalidad como puede tras la reciente explosión del Agung, pero mantiene la máxima vigilancia ante la posibilidad de que retome su actividad. La comunidad científica del país no descarta que pueda registrarse incluso un episodio todavía más intenso.



El volcán, que se eleva unos 3.200 metros sobre el nivel del mar, ha despertado cincuenta y cuatro años después. La última vez que entró en erupción, en 1963, generó una auténtica catástrofe que dejó más de 1.500 víctimas mortales. Para tratar de evitar una tragedia similar se han producido grandes evacuaciones en un área de cien kilómetros. Aquella inyección de material volcánico en las capas altas de la atmósfera generó también un descenso de la temperatura media del planeta de unos 0,2 grados.

Lo cierto es que Indonesia cuenta con un extenso historial de estallidos volcánicos que afectaron al clima de la Tierra. Este país insular está situado en el conocido como Anillo de Fuego, la región con mayor actividad sísmica del mundo que abarca el océano Pacífico. En 1815, otro de sus volcanes, el Tambora, protagonizó la erupción más violenta de la historia. Tras la fuerte explosión, tan solo quedaron unos mil metros de una montaña que medía más de cuatro mil.

El resto fue enviado directamente a la parte alta de la atmósfera. Como consecuencia, se registró un retroceso de la temperatura media en el hemisferio norte de casi un grado, provocando en 1816 el famoso año sin verano, también en Galicia. La erupción del Tambora propició todo tipo de desastres meteorológicos que provocaron grandes epidemias y hambrunas, además de jugar un papel fundamental en importantes acontecimientos históricos, desde la invención de la bicicleta hasta la creación del personaje Frankenstein.

Para que un volcán pueda interferir en el clima terrestre, las partículas emitidas deben alcanzar la estratosfera, una capa con escaso vapor de agua y pocos movimientos verticales. Esto permite que la nube recorra el globo rápidamente y permanezca más tiempo. La presencia de ese material volcánico actúa como una manta que impide la llegada de una parte de la radiación solar a la superficie.

Ocurre un proceso contrario al efecto invernadero, que evita que el calor de la Tierra pueda escapar hacia el espacio. De esta forma, también se altera el balance energético, pero produciéndose un enfriamiento. La respuesta a si el Agung puede alterar el clima es afirmativa, otra cuestión es que vaya a hacerlo. Habrá que estar muy pendientes de su evolución.

(Fuente: La Voz de Galicia)

 


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