Investigadores descubren la manera de alimentarnos tras un apocalipsis

¿Qué comeríamos en caso de una catástrofe global? Para dos investigadores la respuesta es fácil, flujo bacteriano y ratas.


En un nuevo libro titulado “Feeding Everyone No Matter What (Alimentando a todo el mundo pase lo que pase)”, los investigadores Joshua Pearce de la Universidad Tecnológica de Michigan y David Denkenberger del Instituto Global de Riesgos Catastróficos han sugerido ocho escenarios posibles donde grandes catástrofes destruyen nuestra capacidad agrícola.

Los aterradores escenarios incluye un repentino cambio climático, el poder destructivo de las hierbas, súper bacterias, súper plagas, súper patógenos, una súper erupción volcánica, el impacto de un asteroide, y un invierno nuclear.



Los autores del libro, Joshua y David estaban cansados ​​de ver cómo la gente imaginaba escenarios apocalípticos sin ofrecer soluciones para la forma en que nosotros mismos podríamos alimentarnos después de la devastación global.

Frecuentemente, los más apocalípticos simplemente han destacado los aspectos del apocalipsis que detallan cuántas personas podrían morir o donde podríamos vivir después de una catástrofe. Pero el elemento más importante es encontrar la manera de alimentarnos.

En el caso de un súper volcán, el impacto de un asteroide o un invierno nuclear, el sol estaría completamente bloqueado y podrían pasar hasta cinco años de oscuridad antes de que podamos poner en marcha los sistemas agrícolas. Un suministro de alimentos para cinco años costaría una enorme cantidad de espacio y más de 9.000€ para una familia de cuatro miembros, según los investigadores. Entonces, ¿qué opciones tenemos?

“Se nos ocurrió dos soluciones principales”, dijo Joshua a los medios de comunicación. “Podemos convertir los combustibles fósiles existentes en alimentos, en forma de bacterias que crecen en estos combustibles, y entonces nos comemos el flujo bacteriano o damos de comer a las ratas y los insectos y luego nos los comemos.”

Las ratas y los insectos también pueden consumir ciertos productos, lo que probablemente abundará en un escenario catastrófico. Los investigadores también incluyeron las ideas sobre la creación de té de hojas de pino, que “proporcionan una cantidad sorprendente de nutrición”.

Si nada de esto es terriblemente delicioso, hay otros escenarios con un impacto menos negativo. Por ejemplo, imagina que aún tenemos refrescos y carne, todo un lujo alimenticio en un mundo post-apocalíptico.

“Podríamos extraer el azúcar de la baba bacteriana y el carbonato de las gaseosas”, dijo Joshua.

Alimentarnos tras apocalipsis

La investigación de Joshua y David en realidad lleva a preguntarse por qué no podemos alimentar adecuadamente a cada ser humano del planeta en la actualidad. Los investigadores insisten en que es técnicamente viable alimentar a todo el planeta, incluso en lugares donde no hay agricultura.

“Al final del libro planteamos preguntas que tendríamos que responder ya”, dijo Joshua. “Podemos alimentar a todos si cooperamos y pensamos en el problema antes de que sea demasiado tarde, y no cuando ocurra el peor de los escenarios. Pero gracias a nuestra investigación, cuando ocurra el peor de los escenarios la vida podría continuar con normalidad. Sólo que un poco más tenue.”

Joshua y David nos llevan a pensar en que los gobiernos de todo el mundo deberían esforzarse en resolver los problemas alimentarios que sufren muchos países del tercer mundo. La verdad es que si una raza extraterrestre visitara la Tierra mañana mismo lo primero que pensaría es que acabamos de sufrir una gran catástrofe, debido a las terribles condiciones que muchas personas tiene que hacer frente en a actualidad.

(Fuente: gizmodo.com.au)

 


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