Un hombre sobrevive a dos ataques de una osa y muestra sus heridas

Todd Orr ha colgado el vídeo, que acumula más de 30 millones de visitas, en el que muestra el trágico resultado de su encuentro con el enorme animal


Leonardo DiCaprio ya demostró en la gran pantalla, en El Renacido, que es posible sobrevivir al ataque de un oso. Pero claro, eso era ficción. Pero ahora un norteamericano ha probado que es posible. Todd Orr fue atacado el pasado sábado dos veces por una osa parda cerca de Bozeman (Montana, EE.UU.) y grabó un video en el que muestra sus múltiples y heridas. La grabación ya acumula más de 30 millones de reproducciones



Orr ha explicado en su cuenta de Facebook su increíble historia. Relata que decidió dar un paseo por el bosque Beaverhead-Deer Lodgey y que cada 100 metros gritaba para espantar a los plantígrados, muy presentes en esa zona. En un momento dado, vio que una osa con dos oseznos comenzó a acercarse. Para impedir que le atacaran, les roció con un aerosol especialmente diseñado para evitar ataques de animales. Pero de nada sirvió.

“Se puso encima de mí y mordió mis brazos, mis hombros y mi mochila. La fuerza de cada dentellada era como un martillazo con dientes. Paraba durante algunos segundos y reanudaba su tarea. Una y otra vez. Tras varios minutos, que parecieron una eternidad, desapareció”, relata la víctima. Una escena que se parece, y mucho, a la que protagonizó DiCaprio en El Renacido.

Aviso: las imágenes de este vídeo pueden resultar desagradables para algunas personas por explícitas.

Aunque, fruto del ataque, Orr quedó malherido, consiguió caminar para intentar recorrer los cinco kilómetros que lo separaban de su camioneta. Sin embargo, durante su trayecto la osa lo alcanzó de nuevo, y el tremendo ataque se reprodujo: “¿Por qué yo? Tuve mucha suerte la primera vez, pero entonces me pregunté si superaría la segunda”.

El animal, según relata, le “mordió los hombros y los brazos de nuevo”. “Uno de los mordiscos atravesó mi antebrazo y escuché un crujido”, señala. El dolor hizo que “respirara para tomar aire” y eso provocó que Todd recibiera una nueva dentellada. Decidió no moverse para no provocar un nuevo ataque del animal. Pero no sirvió de mucho: “Otros dos bocados en mi cabeza abrieron una herida sobre mi oreja”, describe. Orr pensó que era el final. “Permanecí quieto, esperando a que terminara”, cuenta este superviviente. Y, sorprendentemente, la osa se fue.

El agredido detalla que, de repente, la osa “se paró y se mantuvo sobre mí” y se produjo “un silencio sepulcral, salvo por el sonido de su fuerte respiración y sus olisqueos”. Durante 30 segundos, Todd Orr pudo sentir “sus garras delanteras en su zona lumbar” y “el terrible olor que emitía”, pero permaneció quieto y el animal “se marchó”.

Orr, gravemente herido, tuvo que conducir unos 30 kilómetros hasta el hospital más cercano. “No fue mi mejor día, pero estoy vivo”, concluye su relato.

(Fuente: lavanguardia.com)

 


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