Arquitectos japoneses construirán la primera ciudad suboceánica para el 2030

Deja de pensar en Waterworld y en Kevin Costner, este proyecto es real


Shimizu Corporation, posiblemente la firma arquitectónica que juega más fuerte –en su portfolio hay proyectos como una ciudad flotante e incluso un anillo energético de asteroides alrededor de la Luna– quiere construir ahora una metrópolis submarina.

La primera ciudad-espiral suboceánica ya ha sido presentada en Japón y, si sale adelante, tardará tan solo cinco años en construirse y será habitable en 2030.

¿Tu nueva vida bajo el mar?



Cada una de estas monstruosas espirales hundidas en el océano alojaría a unas 5.000 personas, que vivirían en complejos residenciales y trabajarían en oficinas. El proyecto también incluye hoteles otras formas de ocio submarino.

Las residencias se encontrarían en la parte más alta del complejo, en una cúpula flotante gigantesca que conectaría la espiral con la superficie. Según sus diseñadores, la cúpula sería sellable y sumergible con el mal tiempo. De hecho, el cuerpo entero de la ciudad podría descender hasta 4 kilómetros hacia el fondo.

Los 500 metros de diámetro de la espiral gigante se traducirían en unos 15 kilómetros de longitud, desde la superficie hasta el fondo oceánico. Para recorrerlos, los habitantes contarían con unas esferas que se moverían como un ascensor por el centro de la espiral.

Gigantesco y autoabastecido

Shimizu plantea un presupuesto de más de 20.000 millones de euros para construir su primera espiral, cuyos materiales resinosos se crearían con una impresora 3D de proporciones industriales.

Según Shimizu, esta diferencia de profundidad debería servir para transformar energía mediante generadores y abastecer a toda la metrópolis. Al mismo tiempo, se llevarían a cabo excavaciones científicas con los minerales del lecho marino que generarían metano a partir de microorganismos.

Primera ciudad suboceánica 2030

La civilización perdida

En una de las recreaciones se puede ver a gente haciendo footing sobre el extraño suelo de metacrilato mientras un grupo de niños se asombra con los animales marinos. En otra, se aprecia a una serie de personas tomándose una copa bajo una palmera, cuyo crecimiento bajo el mar es una incógnita. Además de que da todo un poco de miedito, crea la duda de si realmente lo que la humanidad quiere es vivir bajo el mar, pero delimitada del fondo marino por una estructura gigantesca como si estuviera en un aquarium.

El mito de la Atlántida y su civilización perdida podría convertirse en el resort de lujo moderno para una civilización que ya no sabe dónde encontrarse a sí misma. De momento, cruzaremos los dedos para que el derretimiento de los polos y la consecuente subida del nivel del mar no nos obligue a mudarnos entre los peces.

(Fuente: playgroundmag.net)

 


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